Las empresas sí deben declarar sus tenencias y operaciones con criptomonedas, porque la mayoría de países ya las tratan como un activo sujeto a (1) contabilidad y presentación de balances, (2) impuestos sobre las ganancias o pérdidas realizadas y (3) modelos informativos contra el fraude o el blanqueo. Normas internacionales (OCDE CARF/CRS y las Recomendaciones 15 del FATF) obligan a los exchanges a reportar, y autoridades fiscales exigen que las sociedades incluyan cualquier ingreso o coste derivado de cripto en su declaración anual. En resumen, salvo casos muy específicos, mantener o usar cripto genera obligaciones fiscales y contables que la empresa debe reflejar igual que con cualquier otro activo.